Abuelo gana lotería y monta imperio de narcotráfico con su hijo
Un abuelo británico de 80 años, John Eric Spiby, fue condenado a más de 16 años de prisión por usar su premio millonario de la lotería para financiar un imperio de narcotráfico. El hecho, juzgado en el Reino Unido, se destapó tras una investigación que culminó en febrero de 2026. Spiby y su hijo montaron una fábrica industrial de pastillas falsas, desviando su jubilación dorada hacia el crimen organizado.
De ganador de la lotería a capo narcotraficante
En 2010, John Eric Spiby ganó 2,77 millones de euros en la lotería. Lejos de disfrutar una vejez tranquila, invirtió todo el capital en maquinaria para producir drogas. Comenzó en su granja y luego trasladó la operación a una nave industrial en Salford. La fiscalía británica calificó la estructura como propia de una industria criminal.
La organización, bautizada como Nutra Inc. para encubrir sus actos, fabricó millones de comprimidos ilegales. Se estima que el negocio movió entre 56 y 332 millones de euros en el mercado negro. El volumen evidenciaba una operación a gran escala, no un delito menor.
Etizolam: la droga que financió el imperio
La sustancia estrella era el etizolam, un potente tranquilizante vendido como si fuera Valium. Esta droga está vinculada a muertes por consumo, según la National Library of Medicine. La producción masiva requirió una logística compleja y comunicaciones encriptadas.
El hijo de Spiby, John Colin Spiby Jr. de 37 años, era pieza clave en la fabricación. Él manejaba las tareas manuales y la manipulación de los comprimidos. Junto a otros dos cómplices, formaron una red que también tenía vínculos con otras organizaciones delictivas.
Condenas ejemplares y arsenal descubierto
El tribunal sentenció a John Eric Spiby a 16 años y seis meses de cárcel. Su hijo recibió una pena de 9 años. Durante el registro, las autoridades encontraron armas de fuego y municiones en poder del octogenario. Esto agravó sustancialmente los cargos en su contra.
El juez Nicholas Clark fue contundente al leer la sentencia. Señaló que, a pesar del premio, Spiby eligió continuar una vida de crimen. Destacó el contraste con la jubilación pacífica que podría haber tenido. Su decisión arrastró también a su propio hijo a la cárcel.
Un caso único en la crónica delictiva británica
Este caso se erige como uno de los más insólitos de narcotráfico en el Reino Unido. Un pensionado convirtió un golpe de suerte en el capital semilla para un negocio ilegal. Demuestra cómo el dinero de la lotería puede financiar actividades inesperadas y devastadoras.
La fiscal Emma Clarke subrayó la sofisticación industrial de la operación. No era un laboratorio clandestino artesanal, sino una línea de producción profesional. La sentencia envía un mensaje claro: la edad y la condición social no son un escudo ante la justicia.
La historia de John Eric Spiby es una advertencia sobre las decisiones extremas. Su sueño de jubilación se transformó en una pesadilla para él, su familia y la sociedad. Ahora, a sus 80 años, enfrentará el resto de su vida tras las rejas.