Trump golpea con arancel global del 10%: Colombia en la mira

Trump golpea con arancel global del 10%: Colombia en la mira

¡Bomba comercial! Trump firma arancel global del 10% desde la Oficina Oval

En un movimiento que sacude los cimientos del comercio mundial, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este martes desde el Despacho Oval de la Casa Blanca una orden ejecutiva que impone un arancel global del 10% a las importaciones de todos los países. La medida, anunciada por el mandatario en su plataforma Truth Social, "entrará en vigor casi de inmediato" y es una respuesta directa y furiosa a la Corte Suprema de su país, que había fallado en contra de sus políticas arancelarias anteriores. Este golpe comercial pone en jaque a economías de todo el planeta, y Colombia, cuyo principal socio exportador es precisamente EE.UU., se encuentra en la primera línea de impacto.

Una venganza presidencial contra la Corte Suprema

El escenario es digno de una película de alto voltaje político. Antes de firmar la orden, Trump lanzó un ataque incendiario contra la Corte Suprema en una conferencia de prensa improvisada. "Me avergüenzo de ciertos miembros de la corte", declaró con rabia, alegando sin pruebas que estaban influenciados por intereses extranjeros. Lo más dramático: dos de los jueces que votaron en su contra fueron nominados por él mismo. El nuevo arancel es su respuesta de contingencia, una maniobra legal basada en una sección que solo permite incrementos de hasta 15% por 150 días, lo que deja un manto de incertidumbre sobre su futuro a largo plazo.

Colombia ante el abismo: 15.000 millones de dólares en juego

Para Colombia, las consecuencias son de una magnitud aterradora. Según cifras del DANE, en 2025 las exportaciones hacia Estados Unidos sumaron 14.868 millones de dólares, lo que representa cerca del 30% de todas las ventas internacionales del país. La Cámara de Comercio Colombo-Americana ha encendido todas las alarmas. Productos bandera como el petróleo, el café, las flores, el aguacate Hass, el cacao y manufacturas como textiles y calzado, ahora estarán gravados con ese 10% adicional, encareciéndose en el mercado estadounidense y poniendo en riesgo su competitividad.

"Es transitorio, pero el riesgo es real": la advertencia de los expertos

María Claudia Lacouture, presidenta de la Cámara de Comercio Colombo-Americana, intenta descifrar el laberinto legal. "Si bien le da la posibilidad de establecer un arancel de hasta 15%, él mencionó que va a ser el 10%", explicó, detallando que la medida tiene una duración máxima de 150 días. "Sin embargo, uno tendería a entender que esta sección 122 es transitoria, mientras se establecen aranceles específicos de productos y por países". Esta precisión es clave: el arancel global podría ser solo el primer acto de una obra donde Trump negocie país por país, producto por producto.

La ventaja colombiana y el llamado desesperado al diálogo

En medio del pánico, hay un rayo de esperanza. Lacouture señala que Colombia tiene productos que Estados Unidos necesita, una relación complementaria. De hecho, pese a tensiones anteriores, las exportaciones colombianas a EE.UU. siguieron creciendo en 2025. Pero el sector empresarial no se confía. El llamado es unánime y urgente: se requiere un diálogo diplomático y comercial a la mayor velocidad posible entre los gobiernos de Iván Duque y Donald Trump para evitar que esta tarifa del 10% sea solo el preludio de medidas más agresivas y específicas que estrangule la salida de productos colombianos.

El contexto global: un tsunami arancelario con víctimas selectivas

La medida de Trump no es aislada. Es parte de una guerra comercial multifacética. La misma orden ejecutiva incluye aranceles adicionales del 25% a México y Canadá para presionar el control del flujo de fentanilo, y aumentos estratosféricos de hasta 50% para Brasil e India como represalia política. Este panorama pinta un escenario donde EE.UU. usa los aranceles no solo como herramienta económica, sino como un arma de presión geopolítica. Colombia, por ahora, está en el grupo del "castigo general", pero el temor es que pueda pasar a una lista de objetivos más específicos si la relación no se maneja con extremo cuidado. El reloj de los 150 días ya está en marcha, y la economía colombiana aguanta la respiración.