lunes, 24 noviembre 2025
Por: Bryan Steven Cardona Ciceri
El sueño del título nacional sub-14 femenino de baloncesto se extinguió para Huila en Santander. Sus dos equipos lucharon arduamente entre 22 delegaciones, pero el podio fue inalcanzable. Experiencia y fogueo, la verdadera ganancia.
El Campeonato Nacional Sub-14 femenino de baloncesto bajó el telón esta semana en el vibrante escenario de Santander, dejando tras de sí una estela de intensas emociones y formidables desafíos para las 22 delegaciones participantes. Entre ellas, la representación del Huila desplegó un ambicioso doblete de equipos. Dos formaciones completas de jóvenes promesas buscaban no solo competir con honor, sino también forjar el carácter y la habilidad de sus atletas en la cancha nacional.
La audaz estrategia huilense, una apuesta decidida por maximizar el fogueo y la invaluable experiencia competitiva, reflejó el profundo compromiso del departamento con el desarrollo integral del baloncesto base. Entrenadores y delegados habían depositado grandes esperanzas en esta doble incursión. Su objetivo era que cada jugadora pudiera sentir la verdadera presión y la inquebrantable intensidad de un torneo de talla nacional. Una inversión fundamental en el brillante futuro de sus promesas deportivas.
Sin embargo, el anhelado camino hacia el podio resultó ser significativamente más arduo de lo anticipado para las entusiastas huilenses. El equipo A, tras una fase de grupos implacable y llena de encuentros exigentes, se vio finalmente relegado a una novena posición en la tabla final. Por su parte, el equipo B, luchando también con notable gallardía y esfuerzo, concluyó su exigente participación en el puesto dieciséis. Ambas formaciones, pese a su entrega, quedaron fuera de las cruciales instancias decisivas, sin opciones claras de disputar las preciadas medallas.
Los resultados finales, si bien no coronados por el título, ofrecen una valiosa y cruda radiografía del exigente panorama actual del baloncesto formativo nacional. La participación huilense reveló la imperiosa necesidad de consolidar procesos aún más robustos y consistentes, frente a la innegable solidez de potencias regionales. No obstante, este rodaje invaluable sirvió para medir fuerzas, aprender de la élite y acumular una experiencia fundamental e irremplazable. Es, sin duda, un escalón indispensable en la larga y desafiante escalera hacia la anhelada excelencia deportiva y el desarrollo futuro.
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